martes, 11 de noviembre de 2008

¡No corras!


-¡No corras!
Y ya estaba resoplando. Ugaitz, que escondía los ojos en el techo del coche y resoplaba desde su boca para mover su flequillo, agarrar el volante con firmeza y acelerar más.
- ¡Que te he dicho que no corras!
- Amaia que no llegamos.
- ¡Pues no quiero que nos matemos antes de llegar, y nuestro hijo sin nacer!

No, si ya lo sabía, aquello era una tontería comparado con todas las cosas que hacía él normalmente; seguro que esto le parecía una chorrada.
-Ugaitz, por favor, que me duele mucho, no vayas tan deprisa.
-¿Cómo estás?
-Pues no muy bien, la verdad, no muy bien, porque Mikel va a nacer en un coche robado y con un padre etarra, y eso si tiene la suerte de que el estúpido de su padre no se estampe. Y todo porque la estúpida de su madre no ha sabido hacer las cosas mejor.
-Yo no he matado a nadie.
-¡Oh, gracias! No has matado a nadie, muy bien, cariño, qué estupendo, no has matado a nadie pero les has dado las armas a los que matan…no corras, no corras porque como nos paren este niño no nace.
-Ya te dije que lo dejaría…
-Sí claro, eso me lo dijiste hace tres meses, y desde entonces hasta ahora han pasado seis, y no has hecho nada, si es que soy imbécil.

Entonces entrecerraba los ojos, los ojos que no habían matado a nadie porque no podían, y apretaba los dientes, se mordía el labio, y respiraba como si de repente se hubiera acordado de que no había respirado en mucho tiempo y tuviera mucho aire que soltar, como si su nariz no fuera suficiente para todo lo que tenía dentro. Aceleraba y yo todavía suspiraba más, las contracciones me estaban matando, respiraba más fuerte que él para luchar contra el agobio y el miedo que me estaban ahogando.
-Lo voy a dejar, te lo juro, cuando nazca el niño lo dejo.
-¿Ah sí? Pues el niño va a nacer en unos minutos y yo no veo que dejes nada.
-¿Y qué quieres? ¿Que llame ahora a Aitor y le diga que lo dejo, que acabo de tener un hijo y ya no quiero jugarme la vida?
-Pues no haberme dicho que lo dejarías, capullo.
-Si yo quiero dejarlo Amaia, de verdad, pero es que no es tan fácil…
-Claro no, no es tan fácil, qué van a decir de ti en la banda…
-No es por eso, es que tenemos un hijo.
-¿No me digas? ¿Sabes qué, Ugaitz? Que eres un cobarde, un puto cobarde, que no te atreves a dejar la banda porque te matarían, y tampoco te atreves a luchar porque tienes un hijo. Estás en tierra de nadie, eres un mierda. ¿Cómo cambia todo, no? Los tuyos se han cargado a un montón de gente, y ahora que tienes un hijo ya no quieres jugar a las pistolas.
-¿Qué dices? ¿A qué viene eso ahora?
-Pues eso Ugaitz, que ahora vas a tener un bebé, y después de todo lo que habéis hecho ahora te das cuenta, que vas a tener un bebé y no quieres que te lo quiten, y menos que te lo quiten sin ninguna razón, que es la que vosotros tenéis, ninguna.
-Eh, que yo sólo suminitro.
-Me da igual, sois idiotas, aparte de unos hijos de puta. Y yo la primera idiota por estar contigo, porque si lo hubiera sabido antes de enamorarme se casaba contigo tu madre, si lo hubiera sabido antes de quedarme embarazada, pero no, me entero hace tres meses, con un bombo y un matrimonio de seis, que mi maravilloso marido no trabaja en una fábrica de Renault en Biarritz, no, que es un puto terrorista. Y en vez de separarme me quedo contigo, porque te quiero y porque me prometes que lo vas a dejar. Pues nada, aquí estamos, Mikel asomando la cabeza y tú en la banda todavía.
-Esto se va acabar Amaia, te lo prometo.
-Pues claro que se va a acabar Ugaitz, claro que se va a acabar, se va acabar porque en cuanto el niño esté en el registro me separo, ¿me oyes? Me separo y me voy a vivir a Sevilla si hace falta, porque has sido el peor error de mi vida.

Y ya no entrecerraba los ojos, los tenía muy abiertos y parpadeaba, los ojos que no habían matado a nadie porque tampoco querían. Seguro que estaba pensando en su hijo, en mí, en su familia, en la Ertzaintza. Estaba pensando en el día en que Aitor le salvó de aquel coche bomba en el Hipercor porque lo conocía del barrio, el día en que empezó a meterle ideas en la cabeza y a convencerle de que tendría que pagar por haber sido salvado, que sería un héroe, que no le obligarían nunca a matar a nadie si no quería, pero que podría hacer trabajillos para ayudarles a conseguir un país libre, y que le pagarían, seguro, estaba pensando en eso, como si lo hubiera parido. Y en el momento en el que asintió, en el momento en que cruzó la frontera con cuatro metralletas escondidas en la parte de atrás de los asientos, en todos sus pasaportes falsos, en el momento en que me conoció y me dijo que trabajaba en la Renault de Biarritz. Y entonces se le escapó una lágrima, por todos sus errores. Y me miró, y a mi inmensa barriga también, y vio a Mikel muy lejos de allí, sin secretos, ni mentiras, libre de verdad. Tenía que saberlo, que nosotros dos éramos sus dos únicos aciertos en la vida.

En el hospital del Bidasoa todo fue muy rápido. Aparcó lejos de la entrada, me llevó casi en brazos, y me acompañó todo el tiempo, agarrándome muy fuerte de la mano hasta que Mikel nació, y siguió agarrándome hasta que salimos del hospital, como si tuviera miedo de que fuera a escaparme.
-¿Dónde está el coche?
-Esperadme, lo traigo aquí
-Pues venga rápido, que Mikel tiene frío.
-Miguel, Amaia, vamos a llamarle Miguel.
-¿Por qué?
-Porque mañana nos vamos a Sevilla, Amaia, se acabó, sois lo más importante que tengo, lo único importante, así que nos vamos.

Al dirigirse al coche se cruzó a Aitor, le dio un abrazo, le dijo que su hijo ya había nacido, que se iban a Sevilla, pero que le llamaría algún día, incluso le dio las gracias por todo lo que había hecho por él.

Lo que había hecho por él, una bomba lapa en los bajos de su coche viejo y robado. Las lágrimas de Amaia, sola, en la puerta del hospital, con Miguel en los brazos. Los futuros rotos, en pedazos. Ni tiempo para un te quiero, ni tiempo para perdonarle, para darle las gracias por llevarlos lejos del miedo y las mentiras. Sin tiempo, sin razones, y la gente alegre, un etarra menos.

3 comentarios:

TrickOrTreat dijo...

Historia dura la de hoy eh?? Hasta he sentido compasión por un etarra...
Eres muy buena chica. Voy a ir reservando ya 25 Euros para tu primer libro...

TrickOrTreat dijo...

Jo, pues espero que tengas suerte. Seguro que algún editor le mola. Eso, o reza para que me haga editor...

Phoebs dijo...

Me ha gustado un montón ... un etarra que por un momento de despierta compasión y que desprende humanidad para pasar de verdugo a víctima, en una historia que la que por ser etarra se le supone el malo. Muy original Tiki :)

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