sábado, 20 de diciembre de 2008

Esperanza Autodestrucción


“Van unidos. El 2008 es el peor año de muchos. El año que me rompió y desheló el corazón. No cambio en mi cumpleaños, ni en Año Nuevo. Cambio el día de mi santo, Esperanza. Y hoy hago justicia a mi nombre. El peor año de todos. El año en que no me he querido, el año en que me cansé de mí. El año que empezó con muchísimo dolor, donde el alma pierde el nombre y deja de ser alma. El año en el que me he escapado y he huido hasta de mí. El año de la autodestrucción. El año en el que me he matado cien veces y me he maltratado más que nadie. No me he querido. He sido mi peor enemiga, la peor de todas, yo y yoes contra mí. Me he suicidado mil veces delante del papel.

El año en que me odié tanto que no me aguantaba en pie. El año en que me maltrataba tanto que se me rompió hasta la salud, y es cierto. Esto no es literatura, soy yo aceptándome y abriendo el corazón. Me rompí hasta la salud y me condené a cinco pastillas al día para el resto de mi vida. Me odié tanto que era insoportable. Y decidí cambiar los viajes de huida por viajes hacia mí. Y viajé al pasado, a todas las etapas de mi vida, y busqué entenderme, encontrarme donde fuera yo. Autodestruir lo poco que quedaba de mí. Porque volver a Valencia y volver a Londres no era huir ni disfrutar. Era acabar conmigo. Destruir para volver a empezar, modo anarquista. Y lo conseguí. Lo conseguí.

Volví a tantas etapas de mi vida que no supe ni dónde pisaba ni cuántos años tenía. Abría los ojos y no veía. No me quería. No sabía quién era ni dónde marcharme. Y sólo podía llorar, llorar y odiarme. No tenía ganas de vivir, me asfixiaba, no quería vivir. Maté todo lo que tenía a mi alrededor. Maté a mi madre y a mis amigos, maté mis ciudades y no me quedaba aire. Maté el periodismo y la política. No me quedaba nada que no hubiera destruido.

Todo por lo que había luchado, todo por lo que yo había sido. Todo.

Y sólo quedaba yo, sola, sin que nadie pudiera salvarme. Yo y mi angustia, yo y mi soledad. No el equilibrio y yo. No hay equilibrio. Nunca lo ha habido. Maté todo aquello por lo que yo alguna vez había sido quien era. Destruir y odiarme, odiarme tanto que no había caminos y sólo estaba yo. Seguía por seguir, porque yo no tengo cojones para quitarme del medio, y eso aún me enfadaba más.

Todo por lo que yo había sido, por lo que alguna vez he sonreído, y he saltado, todo lo que alguna vez he amado.

Destruí todo. Todo. Todo o eso creía yo. Sola en una soledad tan sola que nadie podía sacarme de allí. Que nadie podía entenderme, hacerme vivir, quitarme la horrible sensación de estar siempre de vuelta. De no quererme nada.

Y en medio de todos esos llantos respiré. Respiré. Y me gustaba respirar, después de tanto tiempo muerta, ocupaba mi tiempo en eso. Respirar. Y hay cosas que no se pueden destruir. Hasta que el periodismo me agarró de la cabeza con ojos abiertos que no veían y la levantó hacia la luz. Y vio a una niña destruida, que no veía, que no vivía. Que estaba perdida. Lo había conseguido, me había destruido, a mí y a todo lo que alguna vez había amado con todas las fuerzas que ya no me quedaban.

Y mi madre apareció con todo su amor, porque hay cosas que no se pueden destruir, y me heló el corazón. Los corazones helados son los únicos que laten. Y volví a latir, poco a poco volví a latir. Porque hay cosas que no se pueden destruir. Y si mi madre congeló mis latidos, mis amigos bombeaban. Hay cosas que no se destruyen. Y latía, yo latía, y volvía a pararme, a olvidar las cinco pastillas. Y volvía a latir con alguno de ellos detrás empujándome.

Y el periodismo hizo latir mis manos. Y que escribiera como escribía y no metida en la historia de siempre. Que volvieran a latirme las manos y se me rompieran con cada hielo del corazón. Aquí están rotas otra vez, que es como sirven. Y la política hizo latir mi cabeza, todos los principios caídos fueron levantándose como una república dormida hasta abrazarme, hasta gritarme que me echaban de menos, que quieren ser defendidos y ser otra vez la parte importante que eran de mí. Y con la cabeza latiendo, con todos los principios dentro de mí, desperté. Desperté. Y soy otra vez. Y me paro a veces porque después de un año muerta no es fácil. Porque me he destruido tanto que todos es nuevo y ya no estoy de vuelta. Porque soy y vuelvo a ser la niña soñadora, la niña que escribe epitafios y que va a cambiar el mundo. La niña que se enamora, la niña bonita que tiemble el catorce de Abril y le hierve la sangre, y lucha, y no para, y no se cansa, y es fuerte. La niña que quiere una república y quiere ser escritora, la niña justa que grita y salta cuando escucha una canción de rap. La niña periodista, sonriente, luchadora, imparable.

Soy y vuelvo a ser, y hay cosas que no se destruyen. Porque las cosas que olvidé y maté vuelven a hacerme ilusión. Todo es nuevo. Y no hay nada que haga más ilusión que lo que es nuevo. Así que estoy aquí, recién nacida, soy Esperanza y puedes llamarme Tiki si te sonrío. Soy justa con mi nombre de una vez por todas. Y no puedes insultarme ni pisotearme, porque yo soy fuerte. Tengo la fuerza de mil titanes y no puedes derrumbarme. Porque yo ya lo sé, y ya lo sabía, que hay cosas que no se pueden destruir, y que para empezar de cero hay que destruirlo todo, y no sería fácil. Y yo ya lo sé y ya lo sabía, que me destruiría y volvería. Porque yo voy a cambiar el mundo. Y si me he destruido a mí misma puedo hacer lo que quiera. Pero ya nada puede destruirme ya, ni yo misma. Soy fuerte, tengo la fuerza de mil titanes. Y tengo ganas de vivir.

Y me quiero, me quiero en todos los tiempos y modos del verbo.”

5 comentarios:

Irene dijo...

he flipado...
a la mierda con la autodestruccion
te echo de menos, te echo mucho de menos...somos diferentes,nos enfadamos,pero seguimos siendo hermanas..

Pilar dijo...

los que te queremos (aunque sea a distancia) no queremos más autodestrucción, espero que atiendas nuestras peticiones

Alberto dijo...

Comprendo muy bien lo que dices, es una sensacion de no tener fuerzas ni para respirar, ni para comer, ni siquiera para acabar con todo, pero al final, cuando hay un rayo de sol en la oscuridad, una pizca de esperanza, un detalle que te hace sonreir, una flor en primavera, la sonrisa de un niño, una canción, entonces te das cuenta de que eres capaz de superar cualquier cosa, y no solo eso, sino que eres capaz de sacar algo bueno de ello! Pd: Perdon por extenderme tanto xD.

TrickOrTreat dijo...

Despues de algún tiempo de ausencia he vuelto por estos lares y me encuentro con esto. Se que sueno pesado pero sigue escribiendo. Merece la pena.
Y a la mierda la autodestrucción...

Teresa dijo...

Si te digo que leyendo esto no quería que acabase...¿te lo crees?, temía el fin del relato. tanta autodestrucción ha hecho que conciba la ESPERANZA como un nombre más que abstracto, muy concreto, tan concreto que lo encarna alguien tan peculiar que con una sola sonrisa puede cambiar el mundo.

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