martes, 26 de enero de 2010


Normalmente, cuando algo falla, lo que duele es el corazón. El corazón incluso en estado físico. Y en el transcurso del disparo, lágrimas. Pero después hay que pensar, y hay que pensar mucho y rodearse, hundirse y aguantar el aire para que las lágrimas vuelvan a salir. Y puede doler a menudo, incluso todos los días, o menos de una vez al año.

Pero, ¿sabe usted dónde está el alma? El corazón está expuesto, el alma no. En el corazón duele el amor, duelen los amigos, las personas que están cerca. Pero en el alma no, para que el alma duela, el golpe tiene que ser en las personas que pertenecen a vidas pasadas. En las personas que vienen desde vidas pasadas, desde las personas que ya no eres, y siguen en la que sí. Y cuando duele el alma, el golpe no ha sido para ti, el golpe es para aquellos que a base de heridas tienen tu sangre.

Y si te duele el alma, se expande. Se sale del cuerpo, y ya no es sólo la parte superior izquierda del cuadro de tu cuerpo, retorciéndose y dando punzadas. Es allá donde estés. Duele. Duele toda la habitación, toda la calle, toda la ciudad. Y no hay que pensar para llorar. Más bien hay que pensar para dejar de hacerlo.

En esta habitación hoy yo no puedo respirar. Ni puedo escribir más.

1 comentario:

Guillermo dijo...

Gran regalo de cumpleaños, sabes que me encantan los ensayos bien escritos ;)

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