jueves, 29 de abril de 2010

Teresita

Segunda parte

Poco a poco, Teresita se fue haciendo mayor. Pero de la adolescencia, te contaré cosas en otro momento, porque resulta que la abuela se ha enterado de que te estoy contando todo esto, y se lo ha dicho a todas sus amigas, y claro, como todo el mundo se entere de que a veces se reían tanto que se hacían pis por la calle, y de lo pavas que eran las amigas… igual Teresita se enfada…
Así que Teresita se hizo mayor, casi mayor mayor, y empezó a ir a la universidad a estudiar Derecho. Y allí sí que sacaba notazas, un día tienes que pedirte que te las enseñe, porque algunas todavía están guardadas por la casa. Todo con matrículas de honor. Y un buen día, en febrero, cuando ya había acabado la carrera, y España empezaba a ser moderna, hizo un curso sobre el divorcio, que acababa bastante tarde. Y al salir, se fue con dos amigas de clase a tomar algo a un bar cercano. No sé de qué hablaban, pero había otros tres chicos en el bar, y se fijaron en ellas. El camarero se acercó a ellas y les dijo que les habían pagado lo que tomaban. Teresita y las amigas sonrieron, y claro, tenían que acercarse a saludarles y darles las gracias. Además, a Teresita había uno que le parecía interesante y guapo. Al final se sentaron con ellos en la mesa, estuvieron hablando con ellos, se fueron juntos a otro bar, y a otro, y a otro. Resulta que al chico en el que se había fijado, también le gustaba ella. Y tenía todo el ojo izquierdo negro ¿sabes que en febrero son los carnavales? Pues la abuela se pensó que iba pintado, disfrazado de algo, no sabía muy bien de qué, y no hacía más que tocarle, para ver si de verdad era pintura. Teresita llegó muy tarde a casa, con el consecuente enfado de sus padres, pero debieron verle la cara de felicidad, y no le regañaron mucho.
Y lo que aquel chico tenía en el ojo, no era pintura, era una marca de nacimiento. Cuando Teresita lo supo, ya era demasiado tarde para echarse atrás. Cuando aquel chico se lo dijo, también para él fue demasiado tarde para echarse atrás. Y se enamoraron. Pues bien nena, el chico del bar, es tu abuelo.

Continuará...

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