sábado, 1 de mayo de 2010

Teresita

Tercera parte

Teresita y el abuelo se casaron en el 84, y al poco tiempo, al abuelo lo trasladaron a Madrid, así que se fueron a vivir a Alcalá de Henares. Al principio fue difícil, una ciudad nueva, no conocían a casi nadie…pero después se fueron acostumbrando y la hicieron suya. Así que en 1988 la abuela se quedó embarazada, y cuando ya quedaba poco para que la niña naciera, se fue a Zaragoza para estar más tranquila, con sus padres y sus hermanos. La madrugada del 16 de febrero, empezó a tener las contracciones muy seguidas, así que llamó a la clínica, y le dijeron que probablemente estaría empezando a ponerse de parto, pero que aún quedaba tiempo. Y no se le ocurrió otra cosa que ducharse tranquilamente y preparar las cosas, como si tuviera una cita con la niña. Les dejó una nota a sus padres porque le dio pena despertarles, en la que decía que se había ido a la clínica, que creía que ya nacería la niña, y que fueran, tranquilamente, cuando se despertaran. A la que sí que llamó fue a Mari Goya, a las siete de la mañana. Es una prima lejana, que por casualidades de la vida -o como su madre dijo un día, Dios lo quiso así para que estuvieran juntas-, vivía también en Alcalá de Henares. En casa no había teléfono, así que le pidió por favor que fuera a casa y avisara a su marido de que la niña ya iba a nacer. Pero que ni por todo el oro del mundo viniera en coche, en tren, en autobús o en avión, pero que en coche ni loco. Así que tu abuelo, obediente, se fue a Barajas, pero perdió el avión a Zaragoza, y tuvo que ir en coche, pero cuenta siempre que fue muy despacio, que más vale tarde que nunca. Y cuando llegó, yo, porque ya sabes que la niña era yo, que eres una chica muy lista, todavía no había nacido. Me hice esperar, no llegué hasta las siete y media de la tarde. Los abuelos estaban muy contentos, y sus padres, y toda la familia, los tíos, los primos, los hermanos de Teresita. Que entonces ya era Teresa, o Tete para su madre. Aunque su padre siguió llamándola Teresita, y a mí Esperancita, porque tuviéramos los años que tuviéramos, siempre fuimos sus ojitos derechos, sus dos pequeñas. Qué pena que no pudieras conocer a mi abuelo, era un tipo muy elegante, muy educado, siempre de buen humor, con una sonrisa para todo. Y siempre que iba a casa a verle, jugaba con él, jugábamos a que viene la ola, o al parchís. Y mi abuela, mi abuela Chola era una mujer increíble, de las que ya no existen, la mujer más guapa que he visto en mi vida, la sonrisa más perfecta. La gente se giraba por la calle para mirarla, y era tan buena, tan cariñosa. Como tu abuela, que no veas lo que te quiere, está enamoradísima de ti. Como yo. Y lo que nos queda por quererte, y porque las dos queramos a la abuela, y la de cosas que vamos a hacer las tres juntas. Eso sí, que no se te olvide que para el abuelo vas a ser siempre su pequeña, conmigo todavía no se ha dado cuenta de que soy mayor, y nos cuidará siempre como a sus pequeñas. ¿Ese dibujo es para el cumple de la abuela? ¿Sabes que ella es pintora? Eso te lo contaré otro día, ahora hay que irse a la cama ya, que es tarde.

Continuará...

3 comentarios:

Guillermo dijo...

Me ha ENCANTADO

Neo dijo...

He leído las 3 partes, ha sido precioso.
Es estupenda tu habilidad para escribir, enhorabuena :D
Gracias por compartir esto con nosotros.
P.D. Te saqué de TQD xD

Esperanza dijo...

No sé si me gusta más tu halago, o que me hayas sacado de TQD... xD

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