jueves, 16 de septiembre de 2010

Rápida

Y dio otro bocado. El inconfundible sabor del queso fundido con la cebolla frita. Cebolla de plástico claro, como la de las tiendas de juguetes, y el queso será de una leche a punto de caducar, pensó. Otro bocado más. El toque indefinible de la salsa especial. Que atosigarán a especias y seguro que podría servir mejor en una industria nuclear, pensó también. Último bocado. La carne, bien hecha por fuera y más suave por dentro. Carne de vaca. Claro, aunque seguro que era la vaca entera lo que descuartizaban. Sin distinción, pensó en la cola para pedir la segunda.

No hay comentarios:

Buscar este blog