domingo, 1 de mayo de 2011

Matar al Colacao

Es maravilloso, empuñar el cuchillo de postre, y atacar la tapa plateada. Cuantas veces como el espacio lo permita, acribillar en el desayuno, el precinto. La sensación al enfrentarse a algo resistente, que cede y no resiste sus duros y decididos golpes. El impacto del sonido, hueco, suave y a la vez, ensordecedor, como un último suspiro. Y después, la dulzura de los polvos de chocolate. El festival, como el estornudo de una escoba, un pañuelo blanco y sí, se ha rendido. Después de diecimuchas puñaladas, los polvos parecen querer emular fuegos artificiales que celebren su victoria. Así sabe diferente, el desayuno, y el resto del día. Eso piensa, una mañana cualquiera Martín, al inaugurar el enésimo bote. Matar a alguien no debe de ser muy diferente. Matar a alguien no debe de ser muy diferente.

2 comentarios:

neko dijo...

joder que miedo, matar a alguien no debe ser muy diferente??? jajaja

prueba a apuñalar sandías, seguro que te gusta ;)

Esperanza Escribano Claramunt dijo...

jaja, seguramente, pero no son mis pensamientos, son los del personaje. Afortunadamente, no es autobiográfico ;)

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