jueves, 18 de abril de 2013

Aquel lugar

Lo que escribo no es bonito. Porque echo de menos aquel lugar, que ya no recuerdo dónde está. Sólo sé que era pequeño, casi diminuto, pero me parecía más que suficiente. Tenía hasta una pista para bailar. Contigo. Quizá, porque aquel lugar eras tú. O quizá era sólo una parte de ti. Una parte que si existe, está lejos, lejísimos de cualquier otro lugar.

Porque esta vida, la mía, está hecha así. De distancias, de lugares concretos, pequeños. Ni siquiera calles enteras. Por eso lo que escribo no puede ser bonito. Porque estar en un lugar significa siempre no estar en otro. Porque os importa el tiempo y a mí el espacio. Y empiezo a pensar que aquel lugar que echaba de menos ni siquiera existe. Ese espacio que sólo era tuyo y mío, quizá no estaba en ninguna parte. Quizá ni siquiera eras tú. O quizá, era sólo una parte de ti, una de mí.

He odiado las distancias, porque siempre son largas, inmensas, eternas. Me he odiado a mí, por no poder ser mil pedazos a la vez. Por eso esto no es bonito, porque puedo quererme en este lugar, pero el lugar que echo de menos ni siquiera sé si existe. Porque quizá aquel lugar era tan pequeño, tan tuyo y tan mío, que sólo cabíamos tú y yo y no cabía nadie más ni nada, ni los miedos, ni las ganas de rendirse, ni la rutina, ni el resto del mundo. Aquel lugar, éramos sólo tú y yo. Sólo tu ilusión y la mía.

Por eso y porque aquel lugar ya nunca existe, lo que escribo no puede ya, ser bonito. Porque jamás pensé que aquel lugar, tan tuyo y tan mío, necesitara existir para ser real. Necesitara ser buscado, para morir. Que necesitara ser lugar, para saber que ya no está.

Nunca pensé que algo tan tuyo y tan mío, tan por encima de todo, podría desvanecerse.
Nunca pensé que aquel lugar, que éramos tú y yo, moriría.
Que mi compañero de viaje, abandonaría.
Que mi nación, perdería la guerra que nunca supo que libraba.
Que antes de morirnos, me matarías.

1 comentario:

Alberto dijo...

La eterna simbiosis entre meta y camino, la eterna pregunta. Es triste, muy triste pero esperanzador a la vez. De lo mas bonito que te he leído ultimamente.

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