miércoles, 26 de junio de 2013

El Espacio Corazón

Porque la pena que me invade no es nuestro estilo y porque nunca pensé que Barcelona me daría tanto, tantísimo, esto es para vosotros.

Las hojas de los árboles se mueven. Despacito. Impulsadas por un viento suave, agradable, ni frío ni caliente. Son de un verde intenso, el tono de verde más precioso que existe, en cualquier planeta. El cielo viene del azul al rosa, sin tonos violetas, ni nada oscuro. Azul como tiene que ser el cielo, rosa como es este espacio, como no podría ser de otra forma. Las nubes aparecen, siempre blancas, porque en este espacio no hay grises. Pasan algunos aviones, con calma, sin hacer ruido. Todo fluye.

A nuestro alrededor, las familias son felices. No hay estructuras de Estado, el patriarcado no sólo no existe, nunca se ha inventado. No existen tampoco las parejas, ni los jefes, ni las multinacionales. En este espacio somos la generación más libre que existe, no existe ninguna de las etiquetas que este mundo necesita para no morirse de miedo, no hay relaciones de poder. Nos gusta el fuego, el tabaco no hace daño, dormimos poco y abusamos de las drogas, porque en este espacio son sanas. En este lugar, tan nuestro, las resacas son días divertidos, porque todos los días son felices.

Disfrutamos de estar, de ser libres, de los zumos, del chocolate, de las tartas de manzana, de los timbres de las bicicletas, de la luz de las farolas, de las hojas que han caído de los árboles y nos acarician. En este espacio no existen las autovías, ni las gasolineras, ni nada que haga mucho ruido. Este lugar está lleno de luz y colores intensos, de aceras interminables y árboles altos que lo envuelven todo. Este espacio es magia porque es compartido.

No hay malvados, pero tampoco hay héroes. En este lugar nos consagramos, cada uno de nosotros es único y nadie es nada sin el resto. Intercambiamos vida, y la vida siempre es bonita. Es increíble.

El Espacio Corazón viaja, se transforma constantemente, no deja nunca de fluir. Las verdades absolutas tienen en este lugar su templo, donde la libertad acaba donde empieza la del otro, donde cada uno disfruta de lo simple que es esta vida tan preciosa, donde lo básico es lo único que tiene sentido. Donde no hay lucro, ni intereses propios, ni envidias, ni egoísmos, ni sálvese quien pueda. Donde verdaderamente sabemos que sólo somos felices si somos libres, si somos iguales.

Renace cada vez que suenan nuestras voces. El Espacio Corazón está en la parte buena de cada uno de nosotros, la parte que hemos sabido compartir, construir y regar con un poquito de lo mejor de cada uno.

Y en esta espacio vivimos. En este país tan alucinante donde somos más libres que nadie y más amor que nada.

En el Espacio Corazón que nació algún día en Barcelona y que no tiene aniversario, ni capital, ni bandera, ni himno, ni censo de habitantes. Donde no hay que tomar decisiones, ni nada es complicado. En este espacio que no tiene puertas de salida ni de entrada, ni control de fronteras, ni burocracia, ni pasaportes. Donde estamos siempre juntos, para sacar lo mejor que tenemos, para ser los más felices de cualquier planeta. Donde no hay nada más importante que querernos, por encima de todo lo que existe.

Porque lo mejor de este lugar es que existe de verdad, aunque no esté en ninguna parte. No hay nada más real, ni nada más cierto en este momento. Que nuestro espacio.


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