lunes, 14 de julio de 2014

Mátalos tú

Sé que quieres salir de aquí. Aunque aquí no sea ninguna parte. Y que si no es ninguna parte... Que no quieres vivir más. Ya está. Para qué. Para qué vas a vivir. Si no sabe a nada. Me asusta saber cuántas veces piensas en abandonar. No quiero contarlas, no quiero preguntar por qué. Sé que no quieres más, que estás cansada, que no te hace ilusión. Que el tiempo pasa, la vida es normal, las emociones no son fuertes. Que para qué. No he vuelto a verte escribir. No te da sed el viento. No sientes nada. Vas más rápido que él, tanto que no ves. No te sientas, no me escuchas. Sólo vives, como si tuvieras que hacerlo. Te sientas y me escuchas y no hay nada. Todos tenemos que vivir, lo sé. Pero tú no. Tú vivías porque querías. Porque te daba la gana. Como si lo hubieras elegido. Y lo sé porque no he vuelto a verte escribir, tampoco te veo llorar. Y llorabas y escribías que daban ganas de quedarse a mirarte. Creo que tienes la misma sonrisa falsa que en las fotos de tu comunión. Las fotos... no miras fotos. Te buscas tanto que no sabes cómo encontrarte. Eres tantas mujeres que te has olvidado de la que querías ser. Lo sé porque no escribes, porque no duermes y estás cansada. Tú no te cansabas nunca, querida. Porque no oigo tus zapatos al mismo ritmo cuando bajas a por el periódico. Tu café ya no está a la temperatura perfecta, ni pasas horas en la ducha. Hace siglos que no pruebo tu gazpacho. Ni sé dónde has guardado todas esas fotos que contaban tu vida. A ti te gustaba mirar al pasado. Tú eras una melancólica divertida. Disfrutabas viendo tu vida, contando tu vida, todo lo que has hecho y lo que vas a hacer. No fuiste siempre así. No dudabas tanto. A ti no te daba miedo mirar atrás. A ti no te daba miedo nada. Tú te cruzabas el país por amor aunque no te quisieran. Tú tenías tiempo para todo. Saltabas de la cama, ibas regalando amor desde que estirabas los brazos. Joder, tú eras de colores. Tú no eras esta vagabunda cagada de miedo. Tú temblabas por todo. Te miro y sé que vives porque tienes que vivir. Como si aceptaras ser sombra, dejar lo que te gusta y hacer lo que tienes que hacer. Deja de huir y escribe. Deja de huir y escribe. Y vive. Mata los traumas y vive. Mátalos tú. Cruza el país por amor. Deja de esperar. Salta, riega las plantas. Enséñame tus fotos, enséñatelas tú. Y por dios, haz gazpacho.

1 comentario:

Edgar González Hidalgo dijo...

Envíale un ángel... que le haga recordar quién es

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