jueves, 24 de julio de 2014

Todas las raíces

Voy buscando las raíces. No las he perdido, sé muy bien dónde están.
Están lejos.
Busco que me encierren en casa. La seguridad del calor seco.
El olor inexistente de las adelfas.
Nunca me creí que fueran venenosas, eso sí, nunca las toqué.
Por si acaso.
Por si acaso.
A la chica responsable la perdí en algún rincón del camino.
Descubrí que volverme loca me gustaba más. Violarte en las esquinas. Venderme gratis. Contaros, haceros número. Robar mecheros, correr a puñetazos.
Está por ahí. La que habla la mitad de lo que calla fue historia. La que decía todo con mirar. La que se muere de vergüenza y se aprieta la ropa.
Era más segura. Era así y ya está.
El calor seco me aploma los pasos. Aunque se me deshagan los zapatos.
No sé cuándo se abrió el suelo. No sé cuándo lo contemplé todo y supe que no entendía nada.
No sé cuándo fui consciente de que podía elegirlo todo. Pero me asusté.
Nunca me gustaron las adelfas. Pero siempre supe que podía abrazarlas y se acabó.
No las veo en el suelo abierto. Veo a la rubia, a la morena, a la pelirroja.
Aquí abajo hace calor. Están la corresponsal, la estudiante de árabe, la camarera.
Veo los abrazos, veo a mi padre, veo al hombre que vivía ahí al lado, en otra realidad con grados.
La veo a ella, preciosa como siempre ha sido. Veo el polo a rayas, nuestros nombres en un árbol. Las banderas de lo que no conocemos. Tú, en la cola del supermercado. Lo veo a él, en medio de triángulo.
Pero no veo las adelfas. No tengo calor.
Están ahí, la chica que no quiere llevar gafas, la que camina tranquila, la que lee el periódico los domingos. La veo en el sofá verde, las veo en los cuadros, hablando con edificios.
Están la que llora con sentido, la corresponsal, la estudiante de árabe.
Pero no puedo tocarlas. No puedo elegir.
Están todas, todas menos yo. 

1 comentario:

Alberto dijo...

Desgarrador. Me encanta el trasfondo existencial que tiene. Un placer leerte!!

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