domingo, 1 de marzo de 2015

Desde dónde

No creo que huir sea fácil. No me gusta la gente que dice que huir es de cobardes. No me gusto cuando digo que huir es de cobardes. Huir es lo que he hecho toda mi vida. Y mi alma está en paz. 

Huir no es ni más fácil ni más difícil que quedarse. Escapar, no es más heroico que enfrentarse. Para mí, ir y venir, fugarme y regresar, era orgánico. Era lo que había que hacer. Era el mecanismo que hacía funcionar la vida.

Después de saltar de una vida a otra. Mucho más tarde de haber visitado por primera vez mi casa, tiempo después de haber regresado al siempre vacía, años después de evitar las raíces, del orgullo de la apátrida, de la felicidad de no ser. Entonces, sólo entonces, alguna parte de mí decidió anclarse a la tierra. Construir una nación. Jurarse a una bandera. 

A la mía. A mi suelo. A mi familia. Al cielo que es jodidamente el mismo, cambiante cada día. Decidí plantarte. Aprenderme los nombres de tus calles. Tus atajos. Mis atajos. Llegar a la puta raíz. 

No creo que quedarse sea fácil. No me gusta la gente que dice que quedarse es aburrido. No me gusto cuando digo que quedarse es aburrido. Quedarme es lo que hago. Mi alma, tranquila, se queda.

Quedarse no es más fácil ni más difícil que huir. Permanecer, no es menos atrevido que marcharse. Para mí, tomar tierra eterna es tomar partido. Es mi lucha, es desde donde quiero defender la vida. El mecanismo que hace a la vida volver a funcionar. 

Después de elegir un techo. Algo más tarde de volver por última vez a casa y llamarla casa, algún tiempo después de comprender que el siempre nunca estuvo vacío, tal vez días después de averiguar que si las raíces se riegan, crecen, del orgullo de unos frutales que crecen sin respetar las fronteras, de la felicidad de tener nombre y apellidos. Este nombre y estos apellidos. Entonces, sólo entonces, mi alma supo que el ancla pesa lo que te atrevas a ser diferente. A ser tú. 

Tú. Tu suelo. Tu familia. El cielo que no tiene gobierno. Las plantas que crecen y las que no. Los nombres de las calles que no siempre cambian. Las raíces, mis puras, mis benditas, mis putas, raíces.

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