lunes, 20 de mayo de 2013

Los días raros

Los días eran raros. Llovía de repente, fuera o dentro. Todo es una cuestión de espacio. La mujer que sabe que hoy todo terminará, se mira en el espejo. Ya no se reconoce. Los días son raros porque esa mujer de ahí ya no es ella. Sabe que todo ha de terminar, pero no sabe si al volver y mirarse en el espejo, será capaz de verse.

La mujer que sabe que hoy todo terminará, lleva un vestido rojo con el que ha ido conjuntando toda su periferia: el bolso, las sandalias, las uñas de los pies. Se disfraza una vez más, por ser la última, y antes de partir, vuelve a mirarse en aquel espejo. Sigue sin estar. Todo en esta vida es cuestión de espacio, del que esta vez recorre la mujer que sabe que hoy todo terminará.

Porque los días eran raros. Y ella lo sabe. Llueve. Son sólo unos metros, pero llueve muy fuerte. Aunque el vestido sea rojo, se siente muy pequeña. Porque la mujer que va a terminar sabe que es fuerte, independiente e inteligente, pero hace ya demasiado tiempo que no lo siente así.

Yo la miro atravesar la calle. Porque sé que son días raros. Que la mujer del vestido rojo tiene que terminar hoy todo lo que empezó. Y sé que volverá sin verse, con los ojos como estanques, a doblar la esquina desde donde la observo. Y que habrá de recorrer mucho más espacio hasta poder mirarse, arrancarse la lluvia, de fuera y de dentro, y volverse a ver.

La mujer que sabe que todo termina, regresa de su fin. Los tiempos de hoy no son los de los héroes. Y yo la miro y pienso que es una maravilla que siga ahí de pie, caminando, recorriendo cada metro hasta que sepa volver a verse. Porque los días eran raros, porque llueve, porque en las cuestiones de espacio, sólo se ve lo que sólo termina.

La miro porque sé, que vendrán tiempos mejores. Porque los tiempos que empiezan, los tiempos que vienen, son los tiempos de las heroínas. Porque sólo la mujer que sabía que hoy todo terminaría, decidió vestirse de rojo y salir al encuentro del final de nuestros tiempos. Mirarlo a los ojos. Caminar, firme en cada paso. Porque estos tiempos son sólo para valientes, para quien afronta las cambios y sigue con idéntica sonrisa. Porque sólo ella se mirará esta noche en el espejo y verá a la mujer inteligente, independiente y fuerte que nunca dejó de ser.

Porque los tiempos de los cobardes, son por fin, historia. 

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